Leí con interés tu columna en Portafolio de hoy 5 de mayo sobre la enseñanza de la economía. Como egresado de economía de la Universidad de los Andes me siento obligado a responder.
Primero un asunto de forma: vincular el suicidio de una persona con una crítica a una escuela económica no sólo es de mal gusto, sino que además no lo veo justificado en ninguna parte de tu columna. Dices que el joven, así como muchos otros que lastimosamente se han suicidado en la universidad, se mató por la presión de éxito profesional que se nos demanda a los uniandinos. Con esta afirmación cometes el error que, en teoría, pretender criticar: nos limitas a todos los estudiantes a personas unidimensionales cuya única preocupación es la universidad. Es cierto, que cuando uno está joven, la universidad es un gran porcentaje de nuestras vidas, pero como colectivo somos más diversos y polifacéticos que seres obsesionados con el éxito profesional.
Por otro lado, Cecilia, para mí, tener profesores como los que mencionas, ex ministros, actuales ministros o políticos importantes, no me creó una obligación de llegar a esos cargos, porque sé que son pocos los que pueden ostentar tales honores, lo que sí generó en mí fue una sensación de compromiso con el desarrollo de este país, bien sea desde lo privado o lo público. Tal vez la forma en que yo creo que llegaremos a ese desarrollo no coincide con la tuya, pero estoy seguro que ambos tenemos los mismos objetivos finales: que los colombianos puedan vivir bien.
Es extraño que afirmes que los uniandinos sólo nos exponemos a una escuela del pensamiento económico cuando tenemos oportunidades de estudiar varias e incluso algunas que critican y contradicen a las otras. Tal vez si en tu experiencia no tuviste esto fue una cuestión de los tiempos, pero éstos son dinámicos. Para no ir más lejos y, como muestra de esta diversidad, tuve la oportunidad de ir a varios foros en los que participaste pudiendo exponer tus criterios tanto económicos como políticos. En uno de aquellos foros, saliste además furiosa y comentando con tu círculo lo "idiota" que era uno de esos "niños uribistas" que no saben donde están parados. No crítico tu actitud: sé que a veces discutir con alguien que no piensa como nosotros desespera.
Fuera de estas oportunidades en foros, donde la participación era alta, porque, irónicamente, Cecilia, tenías una buena fanaticada en la Universidad, tenemos oportunidad de tomar diferentes cursos. En mi caso personal, tomé desde economía marxista hasta cursos sobre filosofía de la economía y de la ciencia. Incluso tomé cursos de retórica en economía y, creo que en esto estaremos de acuerdo, la crítica de McCloskey, aún hecha desde la teoría neoclásica, es una crítica importante a esa escuela. Pude exponer a escuelas neokeynesianas en macroeconomía. Y, algunos cursos, en que se nos pedía defender teorías en las que ni siquiera creíamos: era un ejercicio interesante tratar de convencer a un auditorio de cosas que te son ajenas dando argumentos lógicos, pero ayuda mucho a entender un debate.
Ya que mencioné críticas internas de la escuela, vale la pena hablar de los constantes debates que se daban dentro de la facultad. Tal vez creas que todos los economistas somos un bloque monolítico porque no escuchaste como Gaviria criticaba a Echeverry y su percepción de la economía. Bajo el título de neoclásicos has agrupado tantos niveles que creo que simplificas un problema. Incluso en clases con Echeverry se le criticaba su convencimiento en cosas que parecían más dogmas que teorías probadas...debes saber lo que significa criticar a Echeverry.
Espero, Cecilia, que en tu próxima columna critiques lo que crees que está mal con la escuela neoclásica, me encantaría escuchar críticas sobre la racionalidad que usamos los economistas, sobre los criterios de falsación de teorías, un buen trabajo sobre multiplicadores del gasto público, evidencia sobre lo malo que ha sido el libre comercio para el país según sueles afirmar, y hagas las propuestas desde tu escuela. Estaré atento en leerlas y criticarlas. Seguro que si me das argumentos las tendré muy en cuenta. Una vez leí que si un ateo ve que se abren los cielos y allá esta dios padre es el primero en ponerse a rezar.
Más pavadas
10 de mayo de 2013
7 de mayo de 2013
El 76%
Dice un "respetado" senador que tomó la decisión de promover un referendo para tumbar la sentencia de la corte constitucional que desde 2006 permite el aborto en tres casos porque una encuesta decía que el 76% de los colombianos se oponía al aborto en cualquier circunstancia.
Los tres casos en lo que el aborto se permite en Colombia son:
1. Cuando el embarazo es producto de una violación.
2. Cuando está en peligro la salud física o mental de la madre.
3. Cuando el feto sufre de graves malformaciones o problemas de salud.
Tengo que confesar que si me hacen la pregunta desprevenido en la calle y me dicen "¿Está usted de acuerdo con el aborto?" diré que no, simplemente me parece una decisión muy difícil. Pero he ahí el problema: me preguntan a mí, un hombre que jamás experimentará lo que es estar embarazado, que además no estoy en ninguno de los casos mencionados por la sentencia, que he visto en mi familia casos de abortos naturales que han causado mucha tristeza y de nacimientos de primos y familiares que me han causado mucha alegría y diré que no. El punto es que el aborto no es una decisión ligera; no he conocido la primera mujer que se entusiasme con embarazarse con el fin último de abortar. No es algo fácil. Es una de las decisiones personales más complejas y también más privadas que una mujer puede tomar y por más encuestas que hagan eso no debería cambiar.
La sentencia de la Corte fue un paso en la dirección correcta. Al reconocer que no sólo la salud física, sino la salud mental de la madre pueden estar en peligro reconoce también que tener un niño es una decisión trascendental para el resto de la vida y que debe haber una madurez y preparación mental importante. No podemos permitir que Colombia se vuelva una dictadura de encuestas porque en casos morales nuestras posiciones dependen del fraseo y las circunstancias en que se realizan las preguntas. Por ejemplo, seguro que si le pregunto a una activista feminista que defiende la libertad pro aborto si ella, en lo personal, QUIERE abortar, me dirá que no, pero no puedo generalizar y concluir de ahí que ella pretende renunciar al derecho a decidir.
Si vamos a hablar de encuestas y a justificar así el accionar político podemos recordar que el Congreso sólo tiene el 14% de confianza, pero aún no hay nadie que busque cerrarlo.
Los tres casos en lo que el aborto se permite en Colombia son:
1. Cuando el embarazo es producto de una violación.
2. Cuando está en peligro la salud física o mental de la madre.
3. Cuando el feto sufre de graves malformaciones o problemas de salud.
Tengo que confesar que si me hacen la pregunta desprevenido en la calle y me dicen "¿Está usted de acuerdo con el aborto?" diré que no, simplemente me parece una decisión muy difícil. Pero he ahí el problema: me preguntan a mí, un hombre que jamás experimentará lo que es estar embarazado, que además no estoy en ninguno de los casos mencionados por la sentencia, que he visto en mi familia casos de abortos naturales que han causado mucha tristeza y de nacimientos de primos y familiares que me han causado mucha alegría y diré que no. El punto es que el aborto no es una decisión ligera; no he conocido la primera mujer que se entusiasme con embarazarse con el fin último de abortar. No es algo fácil. Es una de las decisiones personales más complejas y también más privadas que una mujer puede tomar y por más encuestas que hagan eso no debería cambiar.
La sentencia de la Corte fue un paso en la dirección correcta. Al reconocer que no sólo la salud física, sino la salud mental de la madre pueden estar en peligro reconoce también que tener un niño es una decisión trascendental para el resto de la vida y que debe haber una madurez y preparación mental importante. No podemos permitir que Colombia se vuelva una dictadura de encuestas porque en casos morales nuestras posiciones dependen del fraseo y las circunstancias en que se realizan las preguntas. Por ejemplo, seguro que si le pregunto a una activista feminista que defiende la libertad pro aborto si ella, en lo personal, QUIERE abortar, me dirá que no, pero no puedo generalizar y concluir de ahí que ella pretende renunciar al derecho a decidir.
Si vamos a hablar de encuestas y a justificar así el accionar político podemos recordar que el Congreso sólo tiene el 14% de confianza, pero aún no hay nadie que busque cerrarlo.
29 de abril de 2013
Señor Procurador, sea candidato presidencial, por favor
Fuente: Semana.com
Querido Alejandro (has opinado tanto sobre cosas de mi vida privada que creo que merezco poder llamarte por tu primer nombre), he leído con interés un informe que dice que consideras una alianza con Uribe para lanzarte a la presidencia. Si de algo te sirve mi humilde opinión, te pido que por favor lo hagas. Aún tienes un mes para decidirlo.
Te sorprenderá que alguien como yo, que represento prácticamente todo lo que consideras mal con el mundo, te pida que te lances al cargo más importante de nuestro país, así que procederé a explicar mis razones para pedirte que aspires a mandar a Colombia.
Recuerdo hace ya más de cuatro años, cuando te eligieron por primera vez Procurador, muchas personas pusimos el grito en el cielo por tus convicciones religiosas extremas. ¡Que equivocados estábamos! Juzgamos a alguien sólo por sus creencias, como si dudáramos que tu actuación en el ministerio público sería justa y según el derecho. Debimos haber mostrado tu ambivalencia política, tus obsesiones morales. Pero de nuevo, Alejandro, nos tendiste una mano, con la campaña de tu relección mostraste cuan corrupto en realidad eres y le quitaste el argumento a aquellos que te defendían por tu supuesta posición incorruptible.
Quiero Alejandro que tengas que defender tus actuaciones en la Procuraduría en un debate presidencial, quiero que nos muestres por qué eres tan rápido sancionando a personas de izquierda, pero haces tiempo cuando se trata de personas cercanas a tu círculo político, quiero que expliques los nombres de tantos parientes de congresistas que aparecen en la nómina de la Procuraduría, quiero, querido Alejandro, que expliques cómo puedes desconocer la Constitución y los fallos de la Corte Constitucional desde un ministerio que pretende defender el correcto actuar de los funcionarios públicos. Quiero, respetado Alejandro, que nos digas cuál es tu imagen del país dentro de 5 años, cómo pretendes ser Presidente de un país que es más multicultural y diverso de lo que te puede cabe en la cabeza, quiero que pregones tu verdadera posición respecto a los derechos reproductivos y tengas que convencer a las mujeres para que voten por alguien que las ve como seres de segunda, quiero que le hables a los millones de colombianos que no profesan la religión católica, quiero que convenzas a los aún más numerosos católicos no practicantes de que son unos tibios, quiero, Alejandro, que expliques tu oposición al matrimonio gay, en especial, cuando tu actitud desdeñosa ante la posibilidad de que dos personas declaren su amor en público contrasta con el magno evento que organizaste para tu hija, quiero, Alejandro, que nos digas porque sólo cambiaste tu opinión sobre el cohecho que permitió la reelección de Uribe cuando las Cortes dijeron que había algo sospechoso, quiero que nos digas tu posición respecto al Holocausto, tu opinión de los paramilitares, quiero que nos digas por qué te opones al Proceso de Paz. Quiero que nos hables a los que te podemos votar. Encontrarás, Alejandro, que a los votantes no los podrás sancionar y que ni la nómina de la Procuraduría te dará para poner suficientes de nuestros parientes, así que tendrás que hablarnos claro. No como aquella vez que la Corte te obligó a rectificar sobre tus opiniones respecto al aborto; no otro sí, pero no, necesitamos oír al verdadero Alejandro, y ese sólo lo veremos como candidato presidencial.
¿Ves, Alejandro, que es necesario que tu proyecto de país se ponga sobre la mesa? Alguien tiene que encarnar las banderas de la derecha de este país, alguien tiene que defender un modelo de desarrollo rural basado en los subsidios a los grandes productores, un modelo de país en que la Biblia sea fuente de derecho y la ley se meta en las alcobas, un modelo en que los ricos vivan bien a costa de profundas diferencias. A propósito Alejandro, es hora que definas tus posiciones económicas porque las morales te han quitado mucho tiempo. Debe ser difícil ser como tú y pensar todo el día en lo que los demás hacen. Relájate algún día con un porro. Este ritmo caribe seguramente te llenará de la alegría que parece faltarte.
Por último Alejandro, si te lanzas a la presidencia me gano una botella de vino de Oporto lo cual no estaría mal porque aunque sé que desapruebas las drogas, el vino, gracias a dios, sigue siendo legal, de hecho, si me lo gano hasta te comparto. A mí si me gusta hablar con la gente que piensa distinto.
Querido Alejandro (has opinado tanto sobre cosas de mi vida privada que creo que merezco poder llamarte por tu primer nombre), he leído con interés un informe que dice que consideras una alianza con Uribe para lanzarte a la presidencia. Si de algo te sirve mi humilde opinión, te pido que por favor lo hagas. Aún tienes un mes para decidirlo.
Te sorprenderá que alguien como yo, que represento prácticamente todo lo que consideras mal con el mundo, te pida que te lances al cargo más importante de nuestro país, así que procederé a explicar mis razones para pedirte que aspires a mandar a Colombia.
Recuerdo hace ya más de cuatro años, cuando te eligieron por primera vez Procurador, muchas personas pusimos el grito en el cielo por tus convicciones religiosas extremas. ¡Que equivocados estábamos! Juzgamos a alguien sólo por sus creencias, como si dudáramos que tu actuación en el ministerio público sería justa y según el derecho. Debimos haber mostrado tu ambivalencia política, tus obsesiones morales. Pero de nuevo, Alejandro, nos tendiste una mano, con la campaña de tu relección mostraste cuan corrupto en realidad eres y le quitaste el argumento a aquellos que te defendían por tu supuesta posición incorruptible.
Quiero Alejandro que tengas que defender tus actuaciones en la Procuraduría en un debate presidencial, quiero que nos muestres por qué eres tan rápido sancionando a personas de izquierda, pero haces tiempo cuando se trata de personas cercanas a tu círculo político, quiero que expliques los nombres de tantos parientes de congresistas que aparecen en la nómina de la Procuraduría, quiero, querido Alejandro, que expliques cómo puedes desconocer la Constitución y los fallos de la Corte Constitucional desde un ministerio que pretende defender el correcto actuar de los funcionarios públicos. Quiero, respetado Alejandro, que nos digas cuál es tu imagen del país dentro de 5 años, cómo pretendes ser Presidente de un país que es más multicultural y diverso de lo que te puede cabe en la cabeza, quiero que pregones tu verdadera posición respecto a los derechos reproductivos y tengas que convencer a las mujeres para que voten por alguien que las ve como seres de segunda, quiero que le hables a los millones de colombianos que no profesan la religión católica, quiero que convenzas a los aún más numerosos católicos no practicantes de que son unos tibios, quiero, Alejandro, que expliques tu oposición al matrimonio gay, en especial, cuando tu actitud desdeñosa ante la posibilidad de que dos personas declaren su amor en público contrasta con el magno evento que organizaste para tu hija, quiero, Alejandro, que nos digas porque sólo cambiaste tu opinión sobre el cohecho que permitió la reelección de Uribe cuando las Cortes dijeron que había algo sospechoso, quiero que nos digas tu posición respecto al Holocausto, tu opinión de los paramilitares, quiero que nos digas por qué te opones al Proceso de Paz. Quiero que nos hables a los que te podemos votar. Encontrarás, Alejandro, que a los votantes no los podrás sancionar y que ni la nómina de la Procuraduría te dará para poner suficientes de nuestros parientes, así que tendrás que hablarnos claro. No como aquella vez que la Corte te obligó a rectificar sobre tus opiniones respecto al aborto; no otro sí, pero no, necesitamos oír al verdadero Alejandro, y ese sólo lo veremos como candidato presidencial.
¿Ves, Alejandro, que es necesario que tu proyecto de país se ponga sobre la mesa? Alguien tiene que encarnar las banderas de la derecha de este país, alguien tiene que defender un modelo de desarrollo rural basado en los subsidios a los grandes productores, un modelo de país en que la Biblia sea fuente de derecho y la ley se meta en las alcobas, un modelo en que los ricos vivan bien a costa de profundas diferencias. A propósito Alejandro, es hora que definas tus posiciones económicas porque las morales te han quitado mucho tiempo. Debe ser difícil ser como tú y pensar todo el día en lo que los demás hacen. Relájate algún día con un porro. Este ritmo caribe seguramente te llenará de la alegría que parece faltarte.
Por último Alejandro, si te lanzas a la presidencia me gano una botella de vino de Oporto lo cual no estaría mal porque aunque sé que desapruebas las drogas, el vino, gracias a dios, sigue siendo legal, de hecho, si me lo gano hasta te comparto. A mí si me gusta hablar con la gente que piensa distinto.
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